Por lo estudiado, se ve que el 75% son andenes, por lo que este lugar fue sobre todo un centro de producción agrícola; esto, tal vez, se deba a la fertilidad de los suelos y a su especial microclima, por lo que fue aprovechado como un ecosistema productivo, ya que una mediana parte de las construcciones son recintos, caminos, canales de riego y tumbas. Se supone, por la teoría tradicional, que este lugar haya sido un lugar de descanso de las clases dirigentes; mas por los restos y elementos de asociación estudiados, se ve que son sectores de gran importancia productiva y ceremonial como el recinto de Sayritupac, la Portada de Antibamba, entre otros. También se sabe que los Orejones o integrantes de la clase noble del incanato, provinieron del valle de Yucay. El inca Wayna Cápac, tuvo una singular predilección por Yucay; es así que utilizando su poder mediante el sistema de mitimaes hizo traer a mil runas del Qollasuyo (Qollas) y a mil del Chinchaysuyo (Cañaris), sumando a 1500 hombres del lugar (Quechuas) a quienes destinó a la construcción de palacios y andenerías, que aún existen en este lugar. Para tal fin tuvieron que trasladar piedras desde Ollantaytambo y del Valle de Lares; cuentan las leyendas que trasladaron tierras a lomo de llama desde los lugares más alejados del Tawantinsuyo para mejorar la productividad de los andenes donde se sembraría maíz para el culto al SOL.
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